24 de julio de 2011

Hoy es un día triste para la música y para mí también. La cantante de tan sólo 27 años, Amy Winehouse, falleció ayer, sábado 23 de julio. No voy a entrar en detalles sensacionalistas de su vida personal, (sus problemas con las drogas y el alcohol) simplemente quiero expresar lo mucho que su música me hizo aprender y disfrutar, y para ello quería hablar brevemente de su trayectoria profesional.

Amy, una blanquita de familia judía, contaba con apenas 15 años cuando empezó a cantar en directo en pequeños pubs de la Londres más underground. Ya con 16 años, comenzó su carrera publicando poco después su primer disco: "Frank". Aunque "Frank" recibió una acogida buenísima por parte de la crítica y el público, Amy se sentía descontenta con este trabajo. No fue hasta la publicación de "Back to black", que tenía más influencias soul, cuando realmente se sintió satisfecha. "Back to black" significó el culmen de su carrera, teniendo un éxito absoluto entre las masas.

Su música, siempre infravalorada por su excéntrica personalidad, ha marcado un antes y un después en la historia musical británica. Con su muerte no sólo se va una promesa del Soul, sino una excelente cantante que me supo emocionar con su voz.




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