Éramos tú y yo. Y el mar. Y la luna.
Estábamos acompañados de una botella de vino.
Entonces, sentí tu sonrisa y tus ojos, amándome.
Después el reflejo de tu cuerpo desnudo en la noche y pronto tu olor, tus labios acercándose.
...
Y no pude resistir más.
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